Durante los meses fríos, solemos preocuparnos más por abrigarnos que por cuidar nuestros pies. Sin embargo, el invierno puede ser una época crítica para la salud de las uñas, ya que el frío, la humedad y el uso prolongado de calzado cerrado pueden alterar su estructura.

En Clínica Montaño Herrera, vemos a menudo cómo pequeños descuidos en esta época acaban provocando uñas quebradizas, infecciones o molestias que podrían haberse evitado con un poco de atención preventiva.

A continuación, te contamos cómo afecta el invierno a tus uñas, qué cuidados básicos debes incorporar y qué errores conviene evitar si quieres mantener una buena salud ungueal durante todo el año.

Las bajas temperaturas y la humedad son una combinación poco amable para nuestras uñas. El frío reseca la lámina ungueal y la cutícula, lo que las vuelve más frágiles y propensas a la rotura. Además, la humedad mantenida durante horas,por ejemplo, tras ducharse y ponerse los calcetines sin secar bien los pies, puede favorecer la proliferación de hongos o bacterias.

En esta época, la hidratación de uñas se vuelve esencial. Usar cremas específicas o aceites naturales ayuda a mantener la flexibilidad de la uña y a prevenir esas pequeñas fisuras que, con el tiempo, se transforman en uñas quebradizas o dolorosas.

El invierno trae consigo algunos problemas típicos: uñas quebradizas, cambios de color por la falta de oxigenación, infecciones por hongos (muy frecuentes en ambientes húmedos) y uñas encarnadas, muchas veces provocadas por el uso de calzado cerrado y ajustado.

En nuestra clínica solemos insistir en la podología preventiva: revisar el estado de las uñas antes de que aparezcan molestias mayores es clave para evitar complicaciones. Una simple quiropodia en esta época del año puede marcar la diferencia entre una uña sana y una que termina inflamada o infectada.

Una buena hidratación de uñas empieza tanto por fuera como por dentro. Aplicar cremas o aceites nutritivos tras la ducha, insistiendo en la cutícula, ayuda a mantenerlas flexibles y resistentes. Pero también es importante cuidar la alimentación: consumir alimentos ricos en biotina, zinc o proteínas mejora notablemente la salud ungueal.

Además, una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y ácidos grasos esenciales, no solo beneficia a las uñas, sino también a la piel y al cabello. En definitiva, el cuidado de las uñas en invierno pasa también por un buen plato de comida.

El exceso de humedad es el gran enemigo de las uñas. Por eso, secar bien los pies antes de ponerse los calcetines y elegir materiales transpirables como el algodón o la lana fina puede marcar la diferencia. Evita los calcetines sintéticos y cambia de calzado cada día para que se airee y seque correctamente.

Otro consejo básico: no abuses del mismo par de zapatos durante toda la semana. La rotación del calzado evita la acumulación de humedad y protege tanto la piel como las uñas frente a infecciones. Estos pequeños gestos son la base de una buena podología preventiva.

Puede parecer un detalle sin importancia, pero cortar las uñas demasiado cortas o con forma redondeada es una de las principales causas de uñas encarnadas. Lo ideal es mantener un corte recto y limar suavemente los bordes para evitar que se claven.

También es importante usar material limpio y bien afilado. En Clínica Montaño Herrera, durante las sesiones de quiropodia, enseñamos a nuestros pacientes la técnica adecuada de corte y limado, ya que una manipulación incorrecta puede debilitar la uña o incluso causar pequeñas infecciones.

Un cambio de color, un engrosamiento o dolor en la uña no son algo normal del invierno. Ignorar estas señales puede agravar el problema. Acudir al podólogo ante cualquier alteración permite detectar a tiempo infecciones, traumatismos o patologías más complejas.

La podología preventiva juega aquí un papel fundamental: un chequeo rutinario en esta época del año ayuda a mantener la salud ungueal y prevenir molestias que, si se dejan pasar, pueden requerir tratamientos más largos o incómodos.

En Clínica Montaño Herrera trabajamos cada día para fomentar la prevención y enseñar a nuestros pacientes a mantener unas uñas sanas y fuertes durante todo el año.

Y recuerda: si notas cambios en tus uñas o molestias al caminar, pide tu revisión de quiropodia. A veces, un pequeño gesto a tiempo evita grandes complicaciones.

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