A veces, cuando sentimos un dolor de muelas intenso o notamos una infección dental, surge la gran pregunta: ¿podemos salvar el diente o será necesario extraerlo?

En la unidad de Odontología de Clínica Montaño Herrera, cada caso merece un estudio detallado, porque detrás de esa decisión hay mucho más que una simple elección entre endodoncia o extracción.

En este artículo queremos explicarte, de forma clara y cercana, en qué consiste cada opción y cómo determinamos cuál es la mejor para conservar tu salud bucodental.

Nuestros dientes naturales son insustituibles. Aunque la odontología actual ofrece soluciones estéticas y funcionales excelentes, como los implantes, nada se compara con la sensación y la función del diente propio. Cuando realizamos un tratamiento endodóntico, conseguimos mantener la raíz y el soporte natural en el hueso, algo que ningún material artificial puede imitar completamente. Además, conservar el diente evita intervenciones quirúrgicas mayores y mantiene la armonía de toda la mordida.

Cuando un diente se extrae y no se sustituye a tiempo, el hueso que lo sostenía comienza a reabsorberse, lo que puede provocar desplazamientos en las piezas vecinas y alteraciones en la masticación. A largo plazo, también puede afectar al equilibrio de la articulación mandibular. Por eso insistimos tanto en la conservación del diente siempre que sea posible: es la mejor garantía para mantener una sonrisa funcional y saludable.

La endodoncia, también conocida como tratamiento de conductos, es un procedimiento mediante el cual limpiamos y sellamos el interior del diente cuando el nervio dental está dañado o infectado. El paso a paso: 

  • Eliminamos el tejido afectado, desinfectamos el conducto y lo sellamos con materiales biocompatibles.
  • Realizamos una reconstrucción dental que devuelve su forma y función. 

Todo este proceso se realiza con anestesia local, por lo que el paciente no siente dolor.

Algunos signos que pueden alertarnos son el dolor de muelas persistente, la sensibilidad extrema al frío o al calor o un cambio de color en el diente. También puede aparecer un pequeño bulto o fístula en la zona, que indica la presencia de una infección dental. En estos casos, la endodoncia permite eliminar la causa del dolor y conservar el diente, evitando una extracción dental innecesaria.

Apostar por un tratamiento endodóntico tiene muchos beneficios:

  1. Mantiene el diente natural en su sitio
  2. Preserva la estructura ósea
  3. Evita la colocación de prótesis o implantes. 
  4. Con una buena higiene y revisiones periódicas, un diente endodonciado puede durar tantos años como uno sano. 

En definitiva, es una solución que prioriza la conservación del diente frente a su pérdida.

A veces, a pesar de todos los esfuerzos por salvarlo, el daño es demasiado grande. Si el diente presenta una fractura profunda, una infección que se ha extendido al hueso o una pérdida severa de soporte periodontal, la extracción dental puede ser la única alternativa. En estos casos, nuestro objetivo es siempre realizarla de la forma más segura posible y planificar su sustitución para evitar complicaciones futuras.

Antes de decidir entre endodoncia o extracción, realizamos un estudio clínico y radiográfico completo. Valoramos la extensión del daño, la calidad del hueso que lo rodea y la posibilidad de restaurarlo. 

Si finalmente el diente no puede conservarse, existen alternativas muy eficaces para reemplazarlo, como los implantes dentales o los puentes fijos. Estas opciones devuelven la estética y la función masticatoria, aunque siempre recomendamos priorizar la conservación del diente natural cuando sea posible, ya que ningún tratamiento iguala su biología ni su adaptación natural al hueso.


En Clínica Montaño Herrera defendemos que cada diente merece una oportunidad. Por eso, ante cualquier dolor de muelas o signo de infección dental, lo mejor es acudir a tiempo al odontólogo. La decisión entre endodoncia o extracción nunca debe tomarse a la ligera: debe basarse en un diagnóstico profesional, personalizado y orientado a preservar tu salud bucal a largo plazo. Porque cuidar tus dientes hoy es invertir en tu bienestar de mañana.

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